RESEÑAS POÉTICAS RESEÑAS POÉTICAS RESEÑAS
“ENTREGAS”*
LEYENDO A MARIA CECILIA MUÑOZ
“Ahora que estás
Ahora que estamos
Desataré mis nudos
Liberaré las voces
Las palabras y la risa
Para que entres hasta mi cielo.
Yo me quedaré así,
Jugando a ser feliz
Ahora que estás.
Creyendo todo el tiempo.”
Encontrar en la mesa de la mañana que recién inaugura un mundo para ser, un mundo para ver, un mundo para vivir, servido el espléndido y grato regalo de una palabra cálida, sincera, sentida, venida a nuestro corazón, urgido siempre por el pan generoso de la poesía, desde la floresta extendida y propicia de un poema, una palabra que esperamos habitará con nosotros este mundo y lo transformará a no dudarlo porque en su vértigo, apacible danza de asaltos verbales y sentidos, se depositan todas las esperanzas de nuevos hallazgos desde la realidad una vez entregados a su abrazo de símbolos y signos, es un don de Dios, una singular bondad que el buen Dios tutelar tiene con nosotros, los necesitados de la palabra, esa palabra del poema justamente, que horada y liquida dudas, para reír e iluminar el devenir de un día, ese pesado, intenso, tragicómico bosque de señales.
No hay más que esta emoción silenciosa, inmensa, que alguien, el lector, este lector, sabrá postergar, hacer eterna, para agradecer este regalo inesperado que viene de lo alto. Gracias Dios.
Y este regalo enorme, y esperado desde hace rato por conocer la franja espiritual de donde procede, viene, temblando en su vida plena, viviendo su tiempo como “ENTREGAS”, de las hondas aguas vitales de una poeta: Maria Cecilia Muñoz.
Pero no es ella quien se vanagloria de ser poeta; en ocasiones, lo hemos conocido y nos hemos sorprendido con ello, esa condición entorpece su tránsito normal, cotidiano, silencioso, algo que nos indica la particular manera, tímida, lejana a la farándula ripiosa de esta bella mujer que engalana nuestra senda con su amistad.
Con este libro de poemas, su autora pretende apuntalar desde una nueva, concentrada mirada, o por lo menos desde otra mirada, -esa la intención íntima, verdadera de la poeta, pensamos-, el viejo sendero de conceptos como el Amor, el Dolor, la Esperanza indispensables para vivir, fundamentales aspectos que, desde una perspectiva general en cuanto al pensamiento y en lo tocante a una vida particular, deben ser considerados escalones de suma importancia para el devenir personal puesto que definen en buena parte la manera, esa ars poética lúcida que es el vivir instante a instante, decimos, de una evolución, un comportamiento individual en un entorno, este en el que nos movemos, social y desde luego humano.
“Nacida bajo el signo Tauro
Nunca he sabido de su maravillosa fuerza
Ni de su poderosa influencia terrenal.
Aún mis pies aletean sin piso firme
Sin vuelo seguro
Aún no descubro el guardián de mis sueños
Y me derrumbo fácilmente al menor soplo.”
“ENTREGAS” significa esas esclusas de cautela y de meditada experiencia a las que se debe todo aquel que desea pisar a conciencia y dejar su ser en cada huella, con devoción y verdad, a la vez que eslabonar su propia senda de formación. No se trata de intentar avanzar así porque así, simplemente porque existimos, se trata de registrar un afianzamiento personal que nos libere de malos hallazgos y encuentros desesperados en lo sucesivo. Entrevemos entonces, sin complicación desde los versos que nos entrega Maria Cecilia Muñoz, esa ascesis educativa y de catarsis que la palabra poética asume y obsequia para el lector desde su plataforma verbal exclusiva, sensibles y delicados poemas en la obra que leemos.
Este es el aspecto fundamental que pretenden clarificar los poemas de “ENTREGAS” para el lector en tanto un poema puede, sin duda cuando expone francamente, sin oscuridades, desde su fronda espiritual y de pensamiento, influenciar un comportamiento, una actitud, un paradigma de vida, a partir de una lectura emotiva y reflexiva.
“A mis días
Un camino largo ya he recorrido,
He sonreído ante los pocos
Pero maravillosos jardines encontrados…”
En cuanto a las ENTREGAS mismas como compartimentos esenciales de vida, la estructura del libro está planteada en tres partes, como decir tres formas de búsqueda básicas, para el lector que transita su lectura: Al Amor, Al Dolor, A La Esperanza, y cada parte con poemas alusivos en su significación a estas franjas de expansión vital del ser. No hay que ser misterioso reseñador de textos poéticos para rastrear en este libro de poemas, en lo que tiene que ver con la escritura y su plataforma de origen, su circunscripción al ámbito de la multifacética realidad, como en toda creación literaria; tanto la realidad social que nos entretiene a lo largo de los días y que compartimos con tantos otros miembros de un ámbito poblacional reconocido, como la realidad individual filosófica -esta faceta más marcada y éticamente atractiva desde el punto de vista de la autora-, de insustituible impronta sicológica, que nos conecta, esta de manera particular y aquella de manera general, a una idiosincrasia que se inscribe en un ámbito social declaradamente femenino desde estos poemas: mujer, amiga, amante, esposa, hija, hermana, nieta, ser viviente, en fin. Se ve así que estos poemas tratan de plantearle, de proponerle al lector, con miras a instaurar otro sueño, otra posibilidad de existencia actuante, una trascendencia del existir a partir de otra mirada sobre la vida, precisamente por “ENTREGAS”.
Maria Cecilia Muñoz realiza en amorosos susurros su labor como poeta. Sus poemas como lentos frutos que maduran sus hojas, sus palabras, al fragor lento pero intenso de los días, de la vida, nos acercan con regocijo y recogido esplendor a la ventana transparente de nuestro propio vivir. Esta poeta escoge dentro del idioma un camino expresivo propio, acumula sensible y delicadamente un rico crisol de palabras -moldeadas sin premura, sin violentar un ritmo de vida apacible, nos parece- cuya conformación y estructura, cuya musicalidad, casi besos se diría, cuya sensualidad y caricia, la mayor o menor fuerza de su sentido, planteada aquí en Mí menor, diríamos, responde en todo a la naturaleza profunda y personal de un vuelo espiritual. Esa la factura más notoria de este libro de poemas que leemos. Ahí un primer acto de verdadera poeta en su autora. Lo demás, su significación y proyección a lo largo de nuestra siquis, se instala con esplendor y regocijo en nuestra casa de posibles vivencias maravillosas, leer poemas por ejemplo, que nos dignifican y extasían como seres en la gran escalera humana.
“Estoy aquí así…
Tierra y piel abierta
Casa del amor,
Sin velos.
Soy juego,
Soy fuego,
Soy toda boca y alimento.
Tómame ahora
Y no me dejes.”
Maria Cecilia Muñoz es una poeta de suaves ondas poéticas, sosegadas, que instalan con suprema precaución sus cuerdas de humanidad, sus emociones profundas, en nuestro carcaj sensible de lectores de poesía, un carcaj dispuesto y abierto siempre para hallazgos como este. Gracias poeta.
Edgar Trejos.
Noviembre 2007.
*”ENTREGAS”, Maria Cecilia Muñoz,
Casa de Poesía Porfirio Barba Jacob, diciembre 2007.
POEMAS DE MARIA CECILIA MUÑOZ
ENTREGA
Estoy aquí, así...Tierra y piel abiertaCasa del amor,Sin velos.
Dispuesta al sueño de la nocheInmersa en el deseo que arrastra,Disuelta en éxtasisDesenvuelta en asfixiante placidezEnvuelta por la gracia del cuerpoPróxima al clamorY al encuentro.
Soy juego,Soy fuego,Soy toda boca y alimento.
Tómame ahoraY no me dejes.
BUSCÁNDOME
Me sorprendo cada día en la mañanaBuscándome en medio de un agonizante país:Con urgencia y dolorAbre sus venasTratando de encontrar su esencia.
Me busco cada tardeEn los desorbitados ojosDe los seres que me habitan:Incansables anteponen sus sueñosA la incertidumbre.
¿Podré cambiar el rumbo de este vientoY encontrarme?La apretada risaDe hombres y mujeresMe remuerde.
O por el contrario,Debo buscarme en el poema de Whitman,En los rostros de Guayasamín,En el verso de Pizarnik,En tu aliento,En tu risa.
En medio de la adversidadQue me levanta a diario,
Lucho por encontrarmeY encontrarte.
NO SOY AÚN
Nacida bajo el signo TauroNunca he sabido de su maravillosa fuerzaNi de su poderosa influencia terrenal.
Aún mis pies aletean sin piso firmeSin vuelo seguroAún no descubro el guardián de mis sueñosY me derrumbo fácilmenteAl menor soplo.
¿Dónde la fuerza de mis astrosPara desatar los nudos que me envuelven?
Debo decirlo ahoraEn voz altaPara revivirme.
Mi alma entonces aposentará su fuegoAbrirá esbelta sus secretas flores.
POSDATA
A Jairo Guzmán, el poeta.
Soy un espectro. .
Con los ojos perdidos
En el pavimento,
Con la mirada de abismo
En mis ojos de ausente
Y el temblor de la caída en mi cuerpo,
Como fantasma persigo
Las huellas de mis antiguos amigos,
Para resistir
Otro día, otra noche,
Otro sol
De un mañana que me huye.
La niebla a quien sirvo,
Campea en mi corazón asesinado.
Nadie me reconoce,
Asusto.
Mi delirio ahuyenta.
Sólo la poesía
Es refugio llameante
Donde aúllo.
Soy un canjeador de palabras
Y pincelo versos para respirar.
¿Donde habrá quedado
Ese halo de luz
Que como ángel altivo
Acompañaba mi trueno de gloria
En la tierra que tenía a mis pies?
Incansable
Me deslizo…
Busco afanoso un oasis.
Las calles impías que traduzco
Me anuncian.
POESIA
Cúbreme
Protégeme
Redímeme
Elévame
Sálvame
Purifícame…
Cuando la oscuridad me ronde,
Me hunda en los abismos del silencio
Y todo sea herida.
Clarifícame
Sacúdeme
Desenvuélveme…
Cuando la opacidad llegue a mi orilla,
La incertidumbre guíe mis pasos
Y el azar deje de brillar en mis días
Como una luz de esperanza
Que alimenta mi aliento.
Dame tu fuerza
En el poema siempre
Y haz mi tránsito
Liviano, transparente,
¡Claro!
MUERTE EN LA PIEL
Sabemos la muerte cercana
De la suma de los días y las horas
De la carga de los años a su favor…
No obstante
Verla llegar desde temprana edad
Sentirla respirar por cada poro de la piel
Sin remedio, ni terapia
Lastima…
El mundo
Pequeño a su mirada
Se cae a pedazos.
Afanosos y desorbitados ojos
Buscan respuestas.
Nada sabemos.
Es así:
Viene desde adentro, sosegada
Y despierta con el alba
¿Qué fisuras profundas traemos desde antes
Vulnerando como dardos nuestra piel?
Maria Cecilia Muñoz. mceciliamg@gmail.com
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