sábado

ENVIO DE CON-FABULACION

En torno al compromiso del escritor
Por Gabriel Arturo Castro

El tema del compromiso del escritor vuelve a presentarse en épocas de crisis de la sociedad, más cuando actualmente existen circunstancias decisivas y riesgosas de mutación y de cambio. El presente momento es complejo y doloroso, tiempo de tránsito que ocasiona la aparición de nuevos dispositivos del poder político que influyen a su vez sobre el saber y el pensamiento.
El primer deber ético de quien escribe es con su propio arte, su lenguaje y la calidad de la obra, lo cual le permitirá estar convencido y convencer.
Expresar la realidad –o recrearla, rehacerla- en el mundo literario, supone una gran dificultad: hacer frente a una tensionante actividad, transformar las ideas establecidas, organizar un universo valiéndose del sentido de las palabras y saber que ellas resuenan al interior de los hombres.
Al respecto, Noé Jitrik señaló que escribir es una tarea solitaria y aventurada, consistente, no en un acto mecánico de adornar conceptos con palabras que nunca adquirirán peso ni significación, sino en un quehacer que modela un objeto vivo, al cual se le exige estar siempre significando algo. De lo contrario “la obra será tan sólo una apariencia, un ropaje puesto sobre un fantasma”.
La significación a través de la creación y la lectura supone una comunicación activa, un diálogo al interior de un ámbito colectivo originado en lo individual. Es lo que va de la subjetividad creadora a la proyección social de la libertad, del sentimiento a la reflexión.
La auténtica literatura artística realiza la preocupación y la advertencia por una inteligencia divergente, sumándole a ésta el pensamiento crítico. Se ha de buscar caminos, dice Noam Chomsky, para liberar el impulso creativo y no para establecer nuevas formas de autoridad.
Partiendo de la obra podemos efectuar juicios, un examen de la creación, su interrelación social, política y estética.
Todo lo contrario a lo que sucede hoy: las obras son acríticas, irreflexivas o conformes con la institucionalización de un lenguaje uniforme, concordante con los intereses dominantes de una minoría en el poder, actitud que limita la labor vital, dinámica y sólida del escritor.
Guillermo Rendón escribió que a partir de las culturas urbanas de la Antigüedad, el arte fue puesto al servicio de las monarquías feudales, para eternizar la gloria del soberano. Desde el Renacimiento hasta mediados del siglo pasado, el arte continuó, bajo el punto de vista de la economía, siendo tratado como “valor de cambio”. “En efecto, ¿cómo podemos calificar sino de aberrantes transacciones como aquellas que atraparon numerosos cuadros de un artista comprometido como Picasso, y los depositaron en las cajas fuertes de los millonarios, en espera de mayor cotización?”.
Ante esto, ¿cuál ha sido la actitud del artista? ¿Resignación? ¿Rebeldía controlada, protesta asimilada? Nuestros artistas compiten con un arte, enfatiza Rendón, de fácil factura publicitaria. La política y la publicidad comercial les proponen a los creadores la abolición de sus pequeñas libertades, ya asimiladas a través de la censura, la burocracia, combinaciones numéricas, halagos oficiales o prebendas de las instituciones fetichistas, quienes construyen mitos falsos, “artistas” con poderosas máquinas económicas detrás. En últimas se patrocina un arte decadente para un público en estado hipnótico.
El compromiso se ha normativizado alrededor de un arte conservador, monárquico o de carácter decimonónico, el cual acepta la inexorabilidad de la realidad sociopolítica, y predica, por lo tanto, la extrema moderación, la neutralidad, la indiferencia, el alejamiento de toda posibilidad de ruptura, independencia o autonomía.
Se ha conseguido el aislamiento, la domesticación y la moderación exagerada del escritor, y su mordaza lo margina de un trabajo que va más allá de lo subjetivo y emocional, negándole el análisis y la comparación de esa realidad.
Su inercia no le permite ver que la utilización misma de la palabra va de lo particular a la práctica social de un grupo de lectores, ejercicio de un arte que puede indicar alternativas de libertad y dignidad humana.
Es preciso, en este y todo tiempo, un compromiso que confronte constructivamente a la sociedad, aporte el esfuerzo para mejorarla e impida todo probable sometimiento -pasivo e ingenuo- de lectores y creadores.
*Poeta y ensayista colombiano

ENVIO DE CON-FABULACION

¿Uribe es Pedro Páramo?
Por Fabio Jurado Valencia

La literatura alude a la realidad; alude, no la elude, por más que el escritor quiera trascender la realidad en la que habita. Pero lo que hallamos en la literatura no es la realidad empírica, la que vivimos cotidianamente, sino una forma de hacer sentir una realidad. También el lector intenta evadir la realidad práctica, que además le resulta malsana, pues el gran lector, como el gran escritor, es un neurótico y por eso se refugia en la búsqueda de un mundo ajeno. Al lector lo asedia la realidad de la que huye y para comprender aquella realidad literaria se ayuda, paradójicamente, de imágenes que sobrevienen del acontecer inmediato, aunque no se lo proponga: es el inconsciente operando en el acto de la interpretación del mundo.

Por estos días hemos vuelto a leer a Pedro Páramo, la magistral novela de Juan Rulfo, y han resultado inevitables ciertas asociaciones que los estudiantes construyen a partir de la realidad del país: Pedro Páramo, es quien es, porque a su padre, don Lucas Páramo, lo asesinaron en unos acontecimientos bastante ambiguos, pero se infiere que fue por un asunto de tierras. A partir de esta pérdida, en Pedro Páramo, el hijo de don Lucas, se anida “un rencor vivo” y se propone gobernar a Comala a la manera de un caudillo y de un dios de quien dependerá la vida de todos: “Pedro Páramo causó tal mortandad después que le mataron a su padre, que se dice casi acabó con los asistentes a la boda en la cual don Lucas Páramo iba a fungir de padrino…”. Y nada se hace en Comala sin la instrucción de don Pedro, el patrón. Como un compromiso con el deber filial, Pedro Páramo decide a quién hay que expoliar, vigilar y castigar; para ello cuenta con Fulgor Sedano, una especie de asesor meloso y a la vez capataz, es decir, un José Obdulio Gaviria, que sabe dónde están las mejores tierras, que para él son ociosas porque las tienen los pobres y los indios.

Los pequeños propietarios de Comala paulatinamente van despareciendo a través de ardides y de presiones, a semejanza del ejercicio del paramilitarismo: o vende o se va o se muere. Y entonces se pregunta por las leyes; frente a lo cual el patrón responde: “la ley de ahora en adelante la vamos a hacer nosotros…“ Y la ley se va ajustando según las necesidades: “…mándalos en comisión con el Aldrete. Le levantas un acta acusándolo de usufruto o de lo que a ti se te ocurra. Y recuérdale que Lucas Páramo ya murió. Que conmigo hay que hacer nuevos tratos”. Se pretende también comprar las conciencias a cualquier precio y ofrecer las recompensas, todo en bien de la patria; esa patria de la que dicen los campesinos de Luvina que, como el gobierno, no tiene madre. La iglesia acolita sus ardides, porque “así es la voluntad de Dios”, como le dice el padre Rentería a su padre confesor.

La habilidad de un hombre que sabe hacer-hacer (lo propio de la manipulación) le garantiza la permanencia en el poder, no importa con quién haya que llegar a acuerdos, como bien lo hace este Señor, con quienes se han levantado en ese movimiento beligerante sin bandera, y que nos ha recordado las declaraciones del paramilitar Mancuso: “Bueno. Les voy a prestar otros trescientos hombres para que aumenten su contingente. Dentro de una semana tendrán a su disposición tanto a los hombres como el dinero. El dinero se lo regalo, a los hombres nomás se los presto. En cuanto los desocupen mándenmelos para acá”.

Tantas familias en ramilletes en los semáforos y en los restaurantes de los pueblos de Colombia, pidiendo una ayuda para comer y para enterrar a sus muertos, parecen confirmar la sentencia de Pedro Páramo: “Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre. Y así lo hizo.” Pero las novelas, a diferencia de la realidad, tratan de cerrar la historia, haciendo realidad la ilusión de los lectores, como la manera en que Rulfo muestra el aniquilamiento del patrón: “Dio un golpe seco contra la tierra y se fue desmoronando como si fuera un montón de piedras.”

Con la relectura de Pedro Páramo uno vuelve a preguntarse: ¿Cuántos Juan Preciado buscan a su padre en este país de expoliaciones y de engaños, este país de fosas y de lápidas sin nombre? Comala es Colombia.


* Escritor y catedrático universitario. Director del Instituto de Investigación en Educación de la Universidad Nacional de Colombia

viernes

ENVIO PARA UN LLAMADO URGENTE

LOS MILITARES COLOMBIANOS ASESINAN INDIGENAS
Miércoles 15 de Octubre de 2008
Suroccidente de Colombia
Departamento del Cauca, Municipio de Caldono, corregimiento de El Pital, Vereda el Rosal, cerca de las7:00 de la mañana, por aire y tierra inicia una brutal e indiscriminada represión por parte de integrantes del Ejercito y del ESMAD del Estado Colombiano, quienes indiscriminadamente utilizaron armas convencionales y no convencionales, tales como: Gases lacrimógenos con metralla, Granadas de esparcimiento, papas explosivas, Granadas con metralla de balines, ráfagas y disparos tiro a tiro de proyectil de goma y de fuego de arma larga sobre la concentración. > > Un delegado de la Comisión de Prensa y Comunicaciones del Proceso de Unidad Popular del Sur Occidente Colombiano, que se encuentra cubriendo la concentración, fue atacado con sevicia por parte de un agente de la policía quien apunto y descargo su arma de dotación en dos oportunidades en contra de la humanidad del corresponsal. Gracias a la oportuna reacción el oficial de policía fallo en su atentado. > > La acción Terrorista de las fuerzas Regulares del Estado Colombiano concluyo hasta cerca de las 5:00 de la tarde y dejo gravemente heridos a varios ciudadanos indígenas: > > Departamento del Cauca, Municipio de Caldono, corregimiento de Pescador, Vereda el Descanso, cerca de las 10:30 de la mañana, inicia una brutal e indiscriminada represión por parte de integrantes del Ejercito y del ESMAD del Estado Colombiano, quienes indiscriminadamente utilizaron armas convencionales y no convencionales, tales como: Gases lacrimógenos con metralla, Granadas de esparcimiento, papas explosivas, Granadas con metralla de balines, ráfagas y disparos tiro a tiro de proyectil de goma y de fuego de arma larga sobre la concentración. > > La acción Terrorista de las fuerzas Regulares del Estado Colombiano concluyo hasta cerca de las 12:00 de la tarde y dejo gravemente herido al ciudadano indígena, JAIME YATACUE, del resguardo de Aguadas, herido de proyectil de arma de fuego en la espalda > > Departamento del Valle del Cauca, Municipio Candelaria, glorieta que intercomunica a los municipios de Candelaria, Florida, Pradera (Valle) y Puerto Tejada (Cauca), cerca de las 9:30 de la mañana, inicia una brutal e indiscriminada represión por parte de integrantes del Ejercito y de Comando de Policía Metropolitana del Estado Colombiano, quienes indiscriminadamente utilizaron armas convencionales y no convencionales, tales como: Gases lacrimógenos, Granadas de esparcimiento, papas explosivas, Granadas con metralla de balines, ráfagas y disparos tiro a tiro de proyectil de goma y de fuego de arma larga sobre la concentración. > > La acción Terrorista de las fuerzas Regulares del Estado Colombiano concluyo hasta cerca de las 12:00 de la tarde y dejo varios ciudadanos heridos. > > Los sitios de concentración de campesinos indígenas pertenecientes a los resguardos indígenas de los Municipios de Caldono, Florida, Pradera, Jamundí, Buenaventura y Dagua y a las organizaciones Indígenas Nasa 'Movimiento Sin Tierra Nietos de Manuel Quintín Lame', la Organización Regional Indígena del Valle del Cauca (ORIVAC) y a la Asociación de Cabildos Indígenas del Valle del Cauca – región Pacífica (ACIVA), continúan siendo acordonados por fuerzas especiales combinadas del ejército y la policía de Colombia, y por los precedentes de anteriores movilizaciones y las recientes actuaciones de las Fuerzas Militares y de Policía, se prevé una represión desmedida en contra de colombianos indefensos.>
ALVARO URIBE VELEZ > Presidente de la República > Carrera 8 No. 7 -26 Palacio de Nariño Bogotá > Fax. 5662071 > auribe@presidencia.gov.co >

lunes

Por: Gabriel Arturo Castro

Quisiéramos que la poesía, como lo pensó alguna vez Bretón, dejara de ser un acto puramente literario para transformarse en un medio que explore los mundos ocultos y convoque lo que, hallándose dividido nos separa: la vigilia y el sueño, la realidad y el ensueño, lo objetivo y lo subjetivo, el pasado y el futuro, la vida y la muerte. Si Valéry concebía a la poesía como “el arte del ocultamiento”, Mallarmé por su parte miraba al poeta como el adivinador que reunía bajo su mano y en el último lugar del espíritu todo el misterio. ¿Qué misión le confería al escritor?: “Establecer las identidades secretas mediante un par que corroe y gasta los objetos en nombre de una fuerza central”.
Preferible el vidente que trastornaba todos sus sentidos, mejor el poeta vehemente y grave, el de la exacerbación y exaltación extrema “hasta el fin de lo posible” y no aquel que ofrece un mero juego de artificio o un trucaje literario. Ardid donde asistimos al reino de la indecisión, entendida ésta no como la ambigüedad propia del lenguaje poético, sino como la duda a manera de irresolución, titubeo de un conjunto de textos que jamás alcanzarán el hecho poético, su gesto. Porque allí existe una falta de dominio del oficio, una ausencia irreparable de la pulsión que lleve a una expresión de riqueza lírica y estética, la intrincada interpretación de una realidad y la creación de otra sólida llamada obra de arte.
Pero hoy encontramos, casi siempre, una suma de improvisaciones, palabras sueltas, trazados efímeros y fugaces, débiles instantes de una existencia ilusoria (no imaginativa ni fantástica), mera reproducción de sucesos intrascendentes, imitación circunscrita a la realidad aparente de las cosas, por demás caótica e incoherente de un poeta malo e inmaduro, y no como la creación artística de una nueva criatura, tal como lo afirmó T.S. Eliot:
Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos poetas desfiguran lo que toman, y los buenos poetas lo convierten en algo mejor, o, al menos, diferente. El buen poeta coordina en una unidad nueva de sentimiento completamente distinta de aquella de donde fue arrancado; el mal poeta lo arroja dentro de algo que no tiene cohesión.
Se dibuja un callejón sin salida: escritores que renuncian al culto del lenguaje y se consagran a la palabra convencional. Confundidos arriban a la oralidad útil, a la homogeneidad de una sociedad que remedan en su pragmatismo. Esta literatura de transcripción ignora que hace tiempo el arte descubrió su autonomía, alejando todo servilismo impresionista en su afán de transformar el mundo desde la alternativa del espíritu y la humanización. Lástima de las escrituras que realizan todo lo contrario: la deshumanización, el facilismo, el engaño, la simulación, la somnolencia del mundo por medio de la fogosidad sin sentido, divertimentos, ejercicios forzosos, especulaciones verbales, visión segmentada de la realidad, entonación decorativa e irreflexiva.
Claro que alguien podría argumentar un experimentalismo literario que contamina géneros e infringe reglas, o realiza rupturas con la tradición, y en lugar de confusión hable de una inexistente polisemia y achaque la modalidad de los textos al mote de postmodernistas, espacio multidimensional y resbaloso, en el cual, según S. Gablik: “Todo va con todo, como en un juego sin reglas (...) y el significado se convierte en algo desprendible. Sus interacciones fluctuantes pero no recíprocas son incapaces de fijar un significado”.
Los montajes, collage y fragmentos incoherentes (sin filosofía pero desbordantes de ingenuo exotismo o cosmopolitismo) no bordean ni siquiera el pastiche como acción de extrañamiento y efecto paródico o satírico. Esta acumulación de palabras no desacraliza ni ofrecen ruptura o crítica alguna, ofreciendo por el contrario, una gran superficialidad.
Con razón Oscar Wilde se anticipó a exclamar: “Vivimos, lamento decirlo, en una época de superficies”. Época de pliegues anecdóticos, sin tensión, sin conmoción ni percepción poética, prosaísmo y retórica que aniquilan el hecho poético; fórmula que al repetirse “degenera en mecanismo y pierde su prístina eficacia, se vuelve receta y engendra una retórica”, al decir de Pedro Henríquez Ureña.
Julio César Correa
Blog "La Pipa de Magritte"

http://lapipademagritte.blogspot.com

¿Literatura de la desesperación, afán del aplauso snob?

ENVIO CORPORACION OTRAPARTE

EL CUENTO DE HECTOR
Dirigida por Marta Hincapié / Marisol SotoEspaña / Colombia, 2003 - 40 minutos
Héctor es un adolescente colombiano, ex guerrillero de las FARC, quien consiguió salvar su vida en una operación militar donde murieron combatientes menores de edad y ahora quiere aprender el arte de la cuentería. El documental es el seguimiento del proceso educativo que protagonizan el maestro Iván Torres de la Fundación Cultural Rayuela y el alumno Héctor Arango. Un proceso donde se cruzan dos intentos: el de Iván, que podría resumirse en una frase dicha a las directoras en Bogotá: “A ver si al menos consigo robarle un pelao a la guerra”; y el de Héctor, que consiste en aprender el difícil arte de contar cuentos y, quizás algún día, contar su propia historia...
———
Marta Hincapié es abogada, periodista y documentalista colombiana, residente en Barcelona desde 1999. Colaboradora habitual en espacios documentales de La 2 de TVE, profesora de documental de la Universidad de Vic y de la Escuela Superior de Cine y Audiovisual de Cataluña (ESCAC).
Marisol Soto es autora de reportajes y documentales, la mayoría emitidos por TVE, cadena para la cual trabaja desde 1984. En 1991 formó parte del equipo fundador del programa Línea 900 de TVE, donde se desempeñó como reportera durante siete años. En 1997 creó Gran Angular, programa de TVE para Cataluña, y lo dirigió hasta 2004. También ha hecho documentales para la audiencia infantil (UER-TVE). Preside la Asociación Cultural Banda Visual, donde desarrolla proyectos de educación en comunicación. Actualmente es la directora del programa de TV y portal de Internet Granangular·cat de TVE Cataluña.

sábado

El perro que sigue su cola


Así es nuestra rutina política, como la de un perro que permanece en el círculo inmutable de perseguir su cola y morder a los demás. No salimos de los mismos temas, de las mismas distracciones y de las mismas mentiras. Las nuevas noticias son refritos y seguimientos de lo que se sabe desde el principio.
La 'nueva' noticia de la 'Operación Jaque' no es el uso del emblema de la Cruz Roja, sino la confirmación de que el Presidente, el Ministro y los mandos militares habían hecho, como de costumbre, una cadena de mentiras que fueron quedando en evidencia. Primero negaron haber usado el logo de la Cruz Roja.
Cuando los medios de comunicación pusieron en evidencia esa mentira, se inventaron otra. Que había sido la acción de un soldado fruto del nerviosismo. Cuando esa mentira también quedó en evidencia se inventaron otra. Que ni el comando de las fuerzas militares, ni el Ministro, ni el Presidente conocían el video y los detalles de la operación, que ellos reconocieron haber planeado y ejecutado al detalle el día de la celebración y niegan conocer el día de las evidencias.
Para tapar esa cadena de mentiras, salieron con una propuesta inverosímil. Que quitarán el reconocimiento y juzgarán por traición a la patria a los militares que, cumpliendo órdenes, arriesgaron su vida para rescatar a los secuestrados y luego filtraron un video de cómo lo hicieron. La filtración puede ser indebida, pero estoy segura de que lo que le parece realmente indebido y traición a sus jefes es que deje en evidencia sus mentiras. En este caso, el perro no sólo se muerde la cola sino que, además, muerde a los propios.
La otra 'nueva' noticia es que el Presidente persiste en usar su capital político para proteger a los 'parapolíticos' y legitimar su permanencia a su lado y en el poder. Esta vez lo hace proponiéndole al Congreso más judicializado en la historia del país que se encargue de reformar a sus jueces y, de paso, a toda la rama judicial. Y les enseña el camino. Primero, quitarle a la Corte Suprema de Justicia la facultad de juzgar congresistas. Segundo, ratificar la cooptación uribista de las Cortes, principalmente la Corte Constitucional y el Consejo Superior de la Judicatura, dándoles la facultad a las mayorías uribistas impuestas en esas Cortes de designar en adelante a sus miembros. Y tercero, crear una doble instancia para congresistas que los proteja más en futuras investigaciones judiciales y de carambola tumbe los procesos de 'parapolítica' en curso. Como si el problema fuera la falta de garantías de los congresistas y no el abuso de todas las que han tenido.
Esa ruta en la justicia la complementa con una propuesta de reforma política, que asegura que en los dos mandatos del presidente Uribe no se afecte la estructura de poder 'parapolítico' y pueda seguir gobernando. Cuando vuelve a quedar en evidencia que la mayoría de congresistas uribistas no pueden votar las reformas, especialmente la de la Justicia, por estar inhabilitados ética, política y legalmente, el Presidente les propone una fórmula para hacerles trampa a los impedimentos y sacar adelante la reforma, mientras fustiga a los opositores. El tradicional estilo de ladrarles a los demás, mientras el perro se limpia la cola.
Un mínimo ético y de sentido común evidencia que este Congreso no tiene legitimidad para abordar reformas estructurales, mucho menos una reforma judicial. La única salida que tiene es aprobar normas políticas y electorales de sanción y enmienda que le den algo de oxígeno para sobrevivir hasta el 2010. Cuando el Congreso quiso hacerlo en la legislatura pasada, el Presidente se opuso, hundió la 'silla vacía' y la reforma política.
El único chance del Congreso es dejar de hacer de perrito faldero y cuidar su propia supervivencia, dando muestras serias de autosanción y regulación, que limiten la posibilidad de que mafias y grupos armados sigan cooptando la representación política del país. Hasta que eso no ocurra, el perro seguirá persiguiéndose la cola y mordiendo a los demás, mientras el Presidente pasa por derecha lo único que de verdad le importa: su segunda reelección.
Claudia Lopez.

jueves

Vela al Viento Ediciones Patagónicas

"La poesía actual representa y resume esa aventura, esa tragedia que consiste en buscar una respuesta satisfactoria, de fondo, una evidencia, un signo, una señal que coloquen al hombre de nuevo ante su humanidad. (…) Jamás fue tan urgente su necesidad de asir la existencia, de atrapar un rostro, una imagen, un destello del cosmos, la huella de un dios, el gesto de una esperanza."[1]

Con este texto del poeta Raúl Gustavo Aguirre es posible introducir el libro de Isabel Victoria Krisch, resumir con ellas su ars poetica y aprehender su estructura y contenido. Urge esa necesidad y con esa avidez de captura, Apenas una línea, roja enhebra todos los puntos en una suerte de telaraña, en una red dispuesta para que la poesía no pueda escapar sino en los puntos de fuga que también forman parte de esa telaraña, esa red.
No es posible salir indemne de este libro de poemas. No. Es imposible no teñirse de rojo. No es Apenas ni a penas. Es una sublime línea, íntegra, compacta, como una flecha en manos de una arquera experta. Una flecha roja. No es Apenas una flecha.Se siente el peso inmediatamente.
Demasiada carga lleva el asno / el asno / la carga / demasiada (…) es demasiado // algo sustancial / en el cuerpo se rompe.
Y es en el cuerpo donde comienza a sentirse lo que se quiebra y se teje, lo roto y lo asido, la red y la trampa.
Sucede que un dedo pregunta si puede morirse / ir muriendo primero despacito porque se está cansando / el pie la pierna toda la osamenta se quiere morir / ya es tiempo dice el cuerpo la cabeza no quiere / no puede – entonces – la estructura la base se despide / de a poco empieza con el dedo y el pie se despega se / desbasa se deshace descoloca desaliña se / suave levanta del suelo despacio se eleva / pausadamente levita se muere lento el pie.
También en lo que más se quiere, claro, en el espejo inmediato que nos devuelve lo que somos, todo eso que somos y que queremos de nosotros cuando queremos a otros. Y claro que en la dignidad, en las señales que los ciegos del reloj no ven, en los gritos desesperados que los sordos del ringtone no oyen, y alerta Isabel, sobre la huella de un dios y el gesto de una esperanza.
Con orgullo y placer presentaremos
Apenas una línea, rojael lunes 25 de agosto de 2008 a las 19:30 horasen el Café Montserrat –San José Nº 524 – Buenos AiresSe referirán a la obra los escritores Emilce Strucchi y Augusto Casola.Los esperamos.

miércoles

Gracias por tu colabroación

A M B R O S I A – AMBROSÍA: José Geraldo Neres
Traducción de Marta Spagnuolo





sentir el ritmo

y sumergirse en el cántico de las aguas

el grito

revela el paladar-líquido del rocío-carne

moldura inclinada sobre un cáliz de música y palabras




I





en la barranca

pintura de miedo

perfume de luna



con trenzas de árbol

tejo un columpio

y bailo en las estrellas

la ronda de los sueños





II





con vestes estelares

dragones en la cintura

las caras de la luna

en el peregrino dorso





en la acuarela

gritos

destrozan

girasoles







III




el sexo grita

los dolores del arco iris

espasmo secular

gotas insanas



relieve sin tramas




IV





con las lágrimas

la cara mezclada

lava otras caras

el mar salvaje

se curva

escultura desnuda

cruda de secretos





V





un puñal

onírico

tatúa en la

película

del

cuerpo

diecisiete piedras





recorren el castillo

en las

sandalias de la luna







VI





el cuerpo sudado

moldura del agua

bebe naturaleza

un acuario solloza



su cuerpo desierto





VII





delirio plateado

protesta callada de una geisha

orquídea con máscara de rocío

sentencia despedidas



(temporal de sake)





VIII





cautivos

en sueños verdes

amaru y sade

en versos

cáliz cuerpo

cálido convexo



guirnalda mítica

cantiga tenue

madrugada

desnuda







IX





busca el cuerpo dentro de sí

en actos de salvajería

se rasgan



susurros



en el octavo día semanal

la madrugada extasiada

se baña en el néctar uterino

de la madre tierra





X





fantasmas se entregan a la noche

el día besa

la cara de la madrugada





XI





sus pecados

parto por la mitad

sin ningún esfuerzo

las sobras de sus actos

las dejo para el juicio

de su amada



eso



si aún le queda alguna







XII




riacho de la luna guerrera

pez y fuego

en la moldura



el día en el vientre

del centauro negro

flecha humedecida

en la aurora boreal





XIII





cántico en la órbita azul

verbo de tambores

y silencios



agua en la caza

de un sagitario

y laberintos


grito las melodías

del Vesubio



esfinge siembra

el noveno girasol

en el reloj lunar







XIV





Médula

ser libertino

se mezcla con líquido

en mañoso éxtasis

el deleite acompasa el desatino

tatúo un poema en su dorso

manifiesto silente de misterios

la madrugada estimula tramas

estrellas juegan en el espejo del alma

rocío

el paladar del amanecer

son versos en papiro inmaculado




XV





rozar arco iris

con dedos cristalinos

susurrar palabras extintas

en el diccionario de la selva carnal

puñal aterciopelado

bálsamo en cicatriz azul

ingenuo instante

poema bilingüe

modela nubes de algodón






XVI



estrella marina

acuario de viento

gota tejedora

suspendida



(ojos-tempestad)



el seno lunar

contornea el rocío


piedra de fuego

late en la acuarela-vientre

génesis





XVII





en el lecho

silueta

sol de labios místicos



en la puerta

el son me llama a bailar


reina-mujer

cabalga y alimenta

tatúa su mapa

en este peregrino



en la barca-deseo

el sudor de la noche



sin estrategia

sin miedo al mañana

me entrego

oh cazadora!


Avalón

se dibuja en la savia

navego



XVIII





Muerdo la noche

y los espejos de luz – mujer

retazos

de palabras carnívoras

en el tiempo de sombras

cuerpo

laberinto de mis ojos

la música de su vientre

revela las puertas de la muerte

abrazo esa melodía

la savia de una estrella

y siento la canción del silencio

correr por el cuerpo



un beso

recibe la primera gota de rocío



me alimento de su sonrisa

ofrenda de sangre



José Geraldo Neres (Garça, São Paulo - Brasil, 1966). Administrador Cultural, poeta, escritor, guionista, dramaturgo, arte-educador. Asesor de Literatura de la Secretaría Municipal de Cultura de la ciudad de Diadema. Es uno de los creadores del proyecto Palavreiros – Portal brasileño de literatura (www.palavreiros.org), escritores/poetas de la ciudad de Diadema/São Paulo - Brasil. Seleccionó y coordinó con el poeta Floriano Martins la antología bilingüe; portugués y español; "Antología de Poetas Brasileños" de la Huerga & Fierro Editores (España), editada en 2007. Seleccionado en el programa de "Becas para autores con obra en fase de conclusión" de la Fundación Biblioteca Nacional. Publicaciones en antologías y revistas literarias: Brasil, Argentina, Colombia, España, Estados Unidos Da América, México y Nicarágua.

lunes

Hambruna y 'libre comercio'
Jorge Enrique Robledo
Martes 6 de mayo de 2008

La amenaza de una hambruna recorre el mundo. Llegan a 37 los países en los que el escandaloso aumento de los precios de los alimentos ha generado revueltas por hambre y ha puesto en vilo la estabilidad de los gobiernos. Y no es para menos. Porque en los últimos 16 meses los precios internacionales del arroz subieron 135 por ciento, los del trigo 116 por ciento, los de la soya 93 por ciento y los del maíz 41 por ciento, aumentos que también afectan a Colombia, como lo prueban la mayor inflación y el desaparecimiento del pan de doscientos pesos. La debilidad del país ante esta asechanza se origina en que las importaciones agrarias superan los ocho millones de toneladas –con un incremento de dos millones en el gobierno de Álvaro Uribe– y en que, según la FAO, ya para 2002 el 51 por ciento de las proteínas y las calorías y el 33 por ciento de las grasas de origen vegetal que consumían los colombianos venían del extranjero.
Las razones de esta carestía son conocidas: aumentos del consumo en algunas partes, estímulos a los agrocombustibles, que ponen a competir la comida de las naciones pobres con las gasolina de las ricas, concentración de la producción agrícola en unos países y su reducción o eliminación en otros, mayor poder de las transnacionales del comercio de los alimentos, revaluación del peso, encarecimiento del petróleo y los agroquímicos y que convirtieran en commodities los bienes agrícolas, es decir, en objeto de especulación de los tiburones de las finanzas, todo lo cual puede llamarse globalización neoliberal, “libre comercio”, capitalismo salvaje.
También es de notoria importancia saber que países como Brasil, Tailandia, Argentina, Vietnam, India y Egipto limitaron sus exportaciones de alimentos para asegurarse su abastecimiento interno, decisión apenas obvia y que nuevamente pone en ridículo a quienes hablan de un mundo con mercados con intercambios perfectos, que solo existen en los libros de texto y que aquí usan los panegiristas del “libre comercio” para presentar como teorías suyas las imposiciones de Washington de importar la dieta básica de los colombianos. Y es indudable que el concepto de seguridad alimentaria, que establece el valor estratégico que tiene para una nación producir la comida en su territorio, so pena de hambrear a su pueblo y perder la soberanía, lejos de haber caducado, está siendo confirmado por los hechos.
En medio de los debates del TLC, cuando explicábamos que Estados Unidos mantendría los enormes subsidios agropecuarios porque así se lo exigía su seguridad alimentaria y que Colombia debía utilizar el mismo concepto para negarse a desproteger a su agro, Jorge Humberto Botero, el ministro que encabezaba la ‘negociación’, explicó que no acogería ese punto de vista porque le era indiferente que se importara la comida de los colombianos (La República, Abr.21.04) y fue capaz de agregar: “Mil y mil gracias por los subsidios (agrícolas extranjeros) porque nos permiten, por ejemplo, comprar trigo barato” (La Patria, May.16.04). Por su parte, cómo olvidar a Andrés Felipe Arias explicando, con dibujitos y todo, la conveniencia de comprar en el exterior los cereales para reemplazar su producción por hipotéticas exportaciones de uchuvas. ¿Cuánto tiempo durarían en sus cargos si esas sandeces las expresaran como ministros norteamericanos o europeos?
A pesar de que el encarecimiento de la comida ratifica la desastrosa concepción agraria del gobierno colombiano, la cual no ha generado peores efectos porque el TLC no ha entrado en vigencia, ahora salió el ministro de Agricultura a decir Colombia está “blindada” frente a la crisis alimentaria global, como si las cifras no mostraran lo contrario. ¿No es una burla obligar a los colombianos a consumir comida extranjera y luego afirmar que están “blindados” contra sus costos? ¿No constituye un fraude analítico meter en el mismo saco carnes, huevos, granos, cereales y oleaginosas con tubérculos, frutas y hortalizas, cuyo valor nutricional es inferior –en calorías, carbohidratos y proteínas–, para ‘probar’, contra toda evidencia, que aquí no pasa nada?
La astucia de Andrés Felipe Arias de que los colombianos pobres pueden reemplazar los alimentos encarecidos por otros más baratos recuerda a María Antonieta, reina de Francia, quien, ante las protestas del pueblo por la falta de pan, preguntó: “¿Y por qué no comen tortas?”. Solo que en este caso es al revés, porque la sustitución se haría hacia alimentos de inferior calidad. ¿Cambiarán el ministro y los suyos el pan por la arracacha y el arroz por la ahuyama?

jueves

Envio de JUAN ANTONIO BARROS JÓDAR

LA CIUDAD INVISIBLE No era la primera vez que la ciudad había desaparecido de los mapas de los geógrafos y aun de la faz de la tierra. Al menos, así lo afirmaban las consejas que él había escuchado de los ancianos en anteriores viajes y leído en los anales de su historia.
Llegó en su automóvil como otras veces. El aire limpio y frío penetraba por la ventanilla de la portezuela. Los árboles se agitaban al paso del vehículo. Casi se diría que hacían un saludo con sus largas ramas inclinadas. Le extrañó divisar la sierra tan pronto, antes de haber adivinado siquiera aquella querida silueta de la ciudad recortada sobre un fondo de montañas en las que azuleaba la nieve. Pensó que en cualquier momento aparecería ante su vista. Mas no fue así.
Detuvo el coche en el arcén con un violento frenazo. Entonces comprendió. Ahora recordaba que no había dejado atrás ninguna señal, ningún anuncio de la proximidad de la urbe. También recordó que alguna vez temió que aquello pudiera ocurrir. Pero en tales ocasiones había percibido enseguida la apretada multitud de luciérnagas bajo las estrellas, o el perfil velado por la bruma de la esbelta torre de la catedral. Y entonces todo cobraba de nuevo su sentido. Esta vez, sin embargo, no sucedió nada de eso.
Se apeó del auto. Algo semejante a una neblina lechosa flotaba como un velo misterioso y se extendía hasta las estribaciones mismas de la sierra. En dirección opuesta, el remoto volcán cuyo nombre evocaba pretéritas civilizaciones y olvidados concilios. Hacia el oeste, la vega profunda, multicolor. No había duda. Aquello era la ciudad que un día cautivara su ánima, o mejor, lo había sido hasta entonces. Ya sólo restaba el vacío, un espacio yermo, fantasmal, que ahora se le antojaba increíblemente reducido.
Las historias lo referían con meridiana claridad. Primero el cielo mostraría funestas epifanías. Luego llegaría el vendaval y los tornados arrastrarían casas, bestias y árboles arrancados por la raíz. Luego sobreven­dría la oscuridad. Al fin, cuando se despejaran las tinieblas, no quedaría una sola piedra que recordara la existencia de la ciudad. Transcurridos años, siglos tal vez, otros hombres construirían una ciudad idéntica a la original, que de nuevo sería arrasada algún día por el vendaval. Y así hasta el fin de los tiempos.
El hombre se llamaba Celedonio Flores. En realidad, nunca se había tomado en serio la leyenda, y no podía creer que se hubiera cumplido. Pero allí estaba aquel erial, aquel miasma siniestro que hablaba de podredumbre, de aniquilación.
Comenzó a caminar sin rumbo ni propósito. Pero pronto aprendió a reconocer las cosas por el espacio que una vez ocuparan. Con una nostalgia infinita, se propuso reconstruir idealmente cada elemento como si se tratara de un puzzle. Supo que se encontraba ante la catedral con la misma certeza que si estuviera admirando la grandiosa portada principal. Miró a lo alto. Allí debía erguirse la torre inconclusa. Atravesó imaginariamente el crucero y se detuvo como siempre ante la puerta del Perdón, hoy abierta en las felices infidelidades de la memoria. La inicial del apellido del artífice perduraba en la hornacina entre una abigarrada fauna apócrifa. Del otro lado, la bellísima lonja, el antiguo mercado de sedas, la casa del cabildo, la alhóndiga.
Volvió de nuevo en dirección al soberbio templo renacentista. Recorrió sin premura la plaza principal, testigo de tantos momentos gozosos para la ciudad, mas también de los horrendos procesos inquisitoriales; de las efímeras arquitecturas festivas, mas también de los férreos jaulones que contenían la cabeza de algún criminal ajusticiado a modo de severísima advertencia.
Hizo un alto en aquel fantasmagórico deambular por los laberintos de su alma, y se sentó luego sobre el suelo, justo donde en mejor ocasión se levantara una hermosa fuente. Allí la había visto por vez primera. Hacía muchos años ya. Ella se había quedado parada ante él como una estatua, con sonrisa desafiante y una frescura de lluvia primaveral en la mirada. Casi podía ver de nuevo el intenso follaje de los árboles, los puestos de flores, los alegres toldos de los cafés, el olor de los tejeringos y el zumbido de los abejorros en la plenitud de la tarde.
Miró al suelo, pero sólo encontró la neblina lechosa. Y sus propios miembros entumecidos. Se incorporó. Comenzó un camino que reconstruía itinerarios más antiguos del brazo de aquella extraña compañera. Llegó hasta los muros de la vieja fortaleza. Desde ese punto se dominaba toda la ciudad. Muchas veces habían jugado en aquel mirador a reconocer por el tejado alguna casa importante o alguna iglesia. En cierta ocasión ella señaló una casucha sucia y destartalada y los ojos se le llenaron de lágrimas. Él no consiguió nunca hacerla hablar sobre aquello.
Desde allí mismo, ella señaló otro día una casa espaciosa, rodeada de altas tapias encaladas y rematada por un airoso torreón en cuyo tejado giraba una veleta que representaba un jinete moro con lanza y adarga. Y el monasterio del Paular, asentado al decir de los cronistas medievales sobre un delicioso paraje engalanado por plácidas huertas y amenos vergeles llamado Ayn al-Dama, y coronado por un extraño montecillo que algunos identificaban como túmulo céltico. Y el soberbio hospital de los Reyes, que albergó en su época a los enfermos del mal gálico, a bubosos y aun a inocentes. Y el monte paradisíaco en el que fueron hallados los famosos libros de plomo y las reliquias de los mártires.
Celedonio miró una vez más desde la cima de aquella colina, ahora yerma y cubierta por funestos jirones de niebla. De pronto sintió la necesidad de gritar como entonces un nombre, pero comprobó con estupor que no podía recordarlo: sólo sus ojos, su cabello condenando a la sombra al círculo de la luna, su risa. Y también sus lágrimas al señalar aquella casucha perdida en el barrio alto. Sólo eso. Pero su nombre, no.
Descendió hasta el cauce del río con paso pesaroso. Ella le había mostrado allí un paseo que ascendía entre sauces y avellanos hasta un remanso encantador. La armonía del agua en la fuentecilla que daba nombre al paraje reconfortaba el ánima del fatigado caminante. Los ruiseñores cantaban ocultos en el bosque frondoso, mientras los gorriones se lanzaban en alocado vuelo hasta lo más hondo del barranco.
En aquel lugar indescriptible, ella le enseñó los secretos del lenguaje de las aves, arte que había aprendido de Paco el Bárbaro cuando éste ya ostentaba un alarmante tono verdoso en la piel y los estigmas de los condenados a morir de amor. La muchacha, sentada sobre una peña, hacía bocina con las manos y comenzaba a remedar el trino de los pájaros con tal propiedad que podía pasar muy bien por uno de ellos. Después, sobre aquella misma roca que semejaba un altar de sacrificios, se entregó a él confundida entre un luminoso reguero de yedras y madreselvas. Celedonio Flores sintió entonces una fuerza descomunal gravitando sobre sus miembros, la misma fuerza que hacía girar las esferas celestes, pensó, la misma fuerza que ocasionaba las mareas y los seísmos, la misma fuerza que un día había de arrasar y reducir al polvo hasta la última piedra de la ciudad. Se supo en ese instante materia primigenia, magma sin forma, lava burbujeante a punto de hacer eclosión. No pudo resistir y cayó desvanecido.
Cuando despertó, ella no estaba. El sol se ocultaba en el horizonte y había refrescado. Un ruiseñor daba saltitos a su lado. Se alejó un poco e inició un canto que a él le sonó familiar. Por un momento pensó que tenía los ojos de ella. Se acercó despacio e hizo intento de atraparlo, pero el pájaro voló a una rama. A la mañana siguiente, ella dijo no recordar nada de lo sucedido. Ese mismo día, Celedonio debía partir.
Regresó dos años más tarde. No albergaba la menor esperanza de reencontrar a la joven. Sin embargo, ella aguardaba en el vestíbulo del hotel. Lucía el vestido rosa de organdí y la pamela que él le había regalado la tarde de la despedida. Él no salía de su asombro. La muchacha dijo simplemente que lo sabía desde siempre y que eso bastaba.
Fue ella la primera en mencionar la profecía de la destrucción de la ciudad. Celedonio recordaba que lo hizo entonces como si hubiera sido testigo de su cabal cumplimiento a lo largo de los tiempos. Unas gotitas de sudor perlaron su frente. En sus ojos aparecía un brillo inquietante que él no sabía interpretar. No sólo era miedo lo que adivinaba en su mirada intensa y febril. Descubría en el fondo lejanísimo de sus pupilas algo maligno, destructivo. Llegó incluso a considerarla formando parte de esa fuerza perversa que un día podía arrancar de cuajo los cimientos de una civilización.
En realidad, él no creyó nunca en la veracidad de la profecía. No dejaba de ser una leyenda sugestiva en una ciudad legendaria. Como otras muchas que narraban los ancianos en las tardes del estío a los chiquillos ávidos de aventura. Había escuchado muchas historias de tesoros enterrados que provocaban sucesos sobrena­turales, de lindas princesas cautivas y padres celosos, de filtros y encantamientos, de ejércitos del más allá que custodia­ban la alcazaba durante la noche y se esfumaban al alba con un susurro de fatigados sudarios.
Celedonio despertó entumecido por el frío. Había dormido varias horas. Lo supo por la posición de la luna en el cielo. El sueño le había sorprendido cerca de la antigua chancillería. De pronto se sentía aliviado. Era como si un bálsamo mirífico hubiera curado las sangrantes heridas de la nostalgia. Pensó que aquella ciudad estaba tal vez destinada a perdurar eternamente en su memoria. Pensó que la profecía era inexacta, pues en su corazón seguían existiendo en su justo orden y proporción cada calle, cada templo, cada paseo, cada tapia, cada monumento, cada casa, cada torreón, cada esquina, cada piedra. Y también cada viejo, cada niño, cada muchacha y aun cada fantasma de aquella ciudad hoy fantasmal.
Desbordado por esa certeza reconfortante, tomó su decisión. Caminó con paso resuelto, sin mirar atrás. No tardó en alcanzar los arrabales por los que llegara el día anterior. Vio a lo lejos el automóvil. Su corazón latía con ritmo alocado. Ahora sabía con absoluta certeza que la profecía se había cumplido precisamente para no cumplirse nunca jamás.
Subió al coche. Empezaba a clarear tras las cumbres de la sierra. No quiso volver el rostro. Allí no quedaba nada suyo. Ya no. Ahora sabía bien que había un horizonte más amplio, más perdurable. Puso en marcha el motor y pisó el acelerador a fondo. El vehículo describió un giro limpio en semicírculo. Tomó luego la misma carretera por la que había llegado el día anterior y se alejó. Si Celedonio Flores hubiera mirado atrás, habría podido ver cómo aquella neblina lechosa comenzaba a evaporarse delicadamente al roce de los tibios rayos del amanecer.

Envió Edagar Trejos

Este es un envio del poeta Edagr trejos un poema de Aurora Girasol poeta desconocida


Dama imaginada, dueña de sinceros inviernos
de manantiales de abismo que hieren el corazón,
tu nombre es un poema lejano,
una pradera, una espada, una brizna de la tarde,
una espina en la amorosa guerra de los días
para el inesperado deseo
-esa encendida corola de alegría-
que llega de visita desde tu orilla despierta
con asombros, con súbitos dardos de soledad,
cuando aparece pleno el sol de tu piel
-esquivo venado de tu cuerpo desatado en mis ojos-
en irrepetibles instantes
como una diosa que reclama otra Vida
-ese alimento necesario-.

Dulce dama, en cada verso que te piensa
entrego la vida
y vuelve a mi silencio multiplicada una llama
con tu verdor de risas que disipan la niebla
para mis células ansiosas esperando
por el día que abrirá tu canto azul, tu amanecer:
el laberinto tuyo soñado, ese jardín que llamo
sepultado en las puertas de la ciudad profunda.

Seúdonimo Aurora Girasol

domingo

Envio del amigo y poeta Esmir Garcés

PARA HACER VOLAR UN CUERVO
Poemas
Esmir Garcés Q.


Para hacer volar un cuervo, primero pienso en el aire. Un pequeño punto en el horizonte, como un grano de trigo. Un punto es la nada, esa misma fuerza que hace abrir la almendra en la tierra. Y luego, doy paso a la imagen y nace de la cáscara el pájaro. Aletea como señal de vida, escapa de la misma palabra y su cuerpo flota entre el mar invisible. Nada sorprende al ave: grazna porque sabe que en las páginas siguientes habitan otras aves.

En la página en blanco, el cuervo tiene su propio mundo y no depende de la mano del poeta. Una estela de palabras hace temblar el aire. Nada detiene su mirada, el vacío tiene su propio vértigo. La gramática va tazando su vuelo. El tiempo es un árbol de sonidos y palabras en el corazón del ave que palpita en la hoja.

Una mano entrega el pájaro; la otra recibe una moneda. Cada mirada, cada vuelo, es un valor: leche y pan para el cuerpo de las aves. Una voz pregona en todas las direcciones: “Vendo pájaros, quilates de aire, pan y leche para el alba, para las ramas, para las hojas desabitadas, para el sol que me espía con sus garras de gavilán”. Yo soy testigo de este azar, de la delgada línea que separan las aves y el comparador, del azar sobre el metal frío, de la puerta tocada por el conjuro de la luz.

Cada paso que damos es mortal. La vejez de todas los casos de cuanto vemos y tocamos, y todo ello, se revela ante los ojos como el temblor del aire. Se adhiere la tarde como una clara pintura sobre los muros, pero algo agoniza en cada paso que damos, en una ciudad donde deambula una piedra, un perro, una hoja. Una daga lanzada desde la muchedumbre viaja a lo largo de la noche. El hilo se rompe y abandona la madeja como los pájaros lo hacen de las ramas, pero la ciudad como un dios inventa sus propias batallas, sus propios verdugos, sus propios heridos.

Al final del crepúsculo un hombre se despide de la ciudad: tan lento es su respiro, tan agitado es su corazón que todas las palabras del mundo no alcanzarían a descifrar sus deseos. Su sombra pasa del rojo al gris y se esconde en una hoja, y luego salta una piedra; metal del fuego, humo del dolor, secreto hilo del cielo y del infierno. Huésped solitario en una ciudad extraña escuchando una música antigua.

DATOS BIOGRÁFICO
ESMIR GARCÉS QUIACHA.
e-mail: esgarqui@yahoo.es
Nació en Algeciras-Huila, Colombia, en 1969. Comunicador Social con énfasis en Comunicación Comunitario, (Unad); Periodista Cultural, Editor, Promotor literario. Ex-consejero Nacional de Literatura por la Zona Suroccidente ante el Ministerio de Cultura (2005-20006) y Consejero Departamental por el Área de Literatura ante la Secretaría de Cultura y Turismo del Huila (2005-2007). Cofundador del Encuentro Nacional de Escritores “José Eustasio Rivera” (2005). Actualmente es el Director de la Revista de Poesía Hojas sueltas de literatura. Primer puesto en el concurso Organización Casa de Poesía, 1997. Primer puesto en el concurso de poesía “José Eustasio Rivera”, 1998, 2000, 2001, 2004 y 2007 y segundos puestos (1999, 2002 y 2003). Incluido en el programa de televisión nacional Poetas Colombianos Capitulo N Nº 69 Señal Colombia del 2000. Poemas suyos han sido publicados en las siguientes Incluido en las revistas literarias Hojas sueltas de literatura Nº 1,2,3,4 y 5; La puerta Nº 2 y 3; Revista cultural de la Costa Ponqueyca Nº 14, 1999; Tiempo de palabra, Nº 7, marzo de 2003; La eskina, edición Nº 2, octubre de 2006; Revista de poesía Luna Nueva 1999; Revista Puesto de Combate Nº 56 y 66; Cuaderno Carmín de poesía Nº 13, 1999 (Buenos Aires - Argentina); Revista de literatura Alhucema Nº 4, 2000 (Granada-España). Hace parte de las antologías de poesía Crónica poética del Huila (1997), Nuevas voces de fin de siglo (1999), La lluvia y el ángel (1999), Antología de Ganadores de los concursos Departamentales de cuento y poesía, Fondo de Autores Huilenses de la Secretaría Departamental de Cultura (2001 y 2002), Antología de 7 poetas Homenaje 60 aniversario de la Biblioteca Departamental del Huila (2005) y Matamundo, una muestra de literatura huilense contemporánea (2005). Compilador de los libros Memoria secreta de la Infancia: Textos de veintiún escritores del Huila (2004), Parvulario: Dieciocho textos de maestros sobre la infancia (2005) y Memorias del Primer Encuentro Nacional de Escritores “José Eustasio Rivera” Zona Suroccidente (2005). Autor del libro de poemas Todos los ríos (2006) y Para hacer volar un cuervo, libro de poema inédito.

sábado

Envía Aquiles Eduardo León

El Grupo Marasmo: los poetas colombianos de Mayo de 1968

En 1970, a raíz de los sucesos de Mayo de 1968 en Francia y otras partes del mundo, incluida Colombia, el ex ministro de Gobierno y de Educación del gobierno conservador y frentenacionalista de Guillermo León Valencia, Doctor Pedro Gómez Valderrama, padre del actual Director de la Casa de Poesía Silva, Doctor Pedro Alejo Gómez, presentó en las Lecturas Dominicales de El Tiempo un grupo de artistas, del que hacían parte un pintor y dos poetas, desconocido entonces como Marasmo. Asombra, no sólo la clarividencia del narrador y miembro del grupo Mito, admirador de Borges y firmante de los decretos que ordenaron los bombardeos de Marquetalia y Rio Chiquito e implementador del Plan Attcot para la abolición de la historia y la poesía en la educación primaria y secundaria de Colombia, sino el acierto al elegir los poemas de los vates presentados, hoy sumamente reconocidos como grandes líricos nacionales por su hijo y por colegas suyos como Josemario y Roca Vidales.
Difundimos con orgullo patriótico su presentación, los espléndidos poemas de Urrego y Valdés y la foto que les muestra en plena juventud. Nada más justo, ante tantas certezas.
Dice Ezra Pound: "No se tienen ojos en la nuca. No creo que haya habido ningún hombre que fuera capaz de criticar a los que vinieron después de él". Esa verdad no exime de pensar, de tratar de comprender lo que en esta época piensa y siente la gente joven.
La semana francesa de Mayo de 1968 logró que el mundo mirara en otra forma la actitud de la juventud en el mundo. Ciertamente se han escrito ríos de apreciaciones de todos los matices; se ha intentado plantear todos los problemas. Con una circunstancia curiosa, y es !a de que los menos oídos han sido los protagonistas, la juventud.
Los términos del dilema se plantean en forma bien extraña, porque son planteamientos que, como el agua del río, no son iguales al día siguiente, porque los actores cambian de edad, y actúan precisamente en la época en que ese cambio es más rápido y notorio, la juventud. Ya hoy los personajes de la semana de mayo se preparan, seguramente, a entrar en el apacible reman; so de la burguesía de que tanto se enorgullece el espíritu conservador de Francia. Y seguramente a la vuelta de diez años no se encontrará uno que no esté dispuesto a reaccionar de ácida manera contra quienes aspiren a promover algo semejante.
Al lado de esta circunstancia, hay de otra, tan comentada, de la prolongación de la vida, que hace que al lado de la juventud el ejército de los viejos permanezca —tal vez con una mayor estabilidad— considerablemente aumentado. De modo que, a primera vista, aumentan el agua y el aceite. Pero al paso del tiempo los del primer ejército comenzarán a engrosar el segundo, a la vez que el primero se ve acrecido por gente nueva.
Hace unos años, un escritor francés, Marcel Aimé, escribió un cuento sobre, la rebelión de los niños, en el cual estos, dominadores del mundo por su número, se posesionaban de la dirección de él. La única salvación estaba en que poco a poco fuesen envejeciendo. Contrariamente a esto, un decoroso amigo, hombre brillante y ya en la cumbre de la madurez, me decía un día que pensaba necesario que se hiciese la revolución de los viejos.
El problema, en términos biológicos, es producido por el siglo XX, por la explosión demográfica, la filosófica, la social. Pero puede plantearse en términos filosóficos, económicos o políticos. El hecho es que cada día el divorcio es más hondo entre la juventud y la sociedad en que vive, la "sociedad carnívora" de Marcuse. Que el impulso de reforma, de renovación, mejor aún, de revolución contra lo ' anterior, está cada vez más arraigado, y suscita una mayor convicción en los jóvenes.
La especulación un tanto baldía sobre las razones de la actitud se ve altamente entorpecida por las generalizaciones. La “protesta", —palabra sagrada de la época actual — es víctima de la generalización, hasta el punto de que viene a ser considerado igual el muchacho que protesta en una Universidad americana contra el Vietnam, contra los fenómenos de su sociedad de consumo, o el protestante francés contra las estructuras aceradas de la burguesía, que aquél de cualquier país del tercer mundo que plantea su angustia y su desacuerdo contra los males y las tragedias del subdesarrollo. Ciertamente, existe un denominador común en la protesta, y éste lo forma la juventud, cambiante y distinta, que puede predecirse que en el curso de los años próximos van a verse cosas inesperadas y desconcertantes. Y en ese denominador común hay un sentimiento impreciso de reacción a la injusticia, de rebeldía, de desacuerdo. Pero como se dice las "motivaciones" no son siempre las mismas, y posiblemente en eso estriba el error de la mayoría de las interpretaciones.
Cuando los estudiantes europeos y norteamericanos no soñaban en protestar ya los latinoamericanos llenaban las calles. Después, al surgir la protesta en el seno de la "sociedad opulenta" parece como si esta hubiera absorbido la anterior. Pero no por ello dejan de ser diferentes si se quiere estudiarlas racionalmente. Para lo cual no queda mucho tiempo: el único que queda es aquél en que ellos puedan conservar el título de juventud, antes de llegar a una madurez frustrada.
Dentro de este planteamiento, en esta situación, en que se quiere comprender pero no se han acumulado los elementos suficientes, creo más que útil buscar el dato de la creación artística, que es la máxima posibilidad de comprensión. Es conveniente y necesario que se conozca lo que en forma seria y honesta se está creando en los medios juveniles. Me- parece necesario buscar esas claves. Acorde con este propósito, se presentan aquí obras de un grupo joven, que se encuentra en esa etapa de búsqueda de nuevas expresiones para traducir su visión del mundo. El mismo nombre del grupo —"Marasmo"— denota el conflicto entre lo que ven en torno suyo, entre la imposibilidad de dominar el medio denso, y lo que quieren" expresar. La escogencia, por otra parte, se hace en razón de la calidad literaria y artística. Los poemas de Igor Iván Valdés, y de Gustavo Urrego, así como la pintura de Fabio Rodríguez Amaya, a la vez que responden a una situación, representan valores de creación individual que los distinguen y destacan.
Considero que el conocimiento de la obra de estos nuevos artistas dará una clara apreciación del mundo en que se mueve su sensibilidad. Uno de los integrantes del grupo, Mario Salazar, ha dicho: "Consideramos que tan solo se puede hablar de un arte de compromiso cuando el artista "comprometido" muestra o refleja en cierta forma en su obra la -situación concreta del ambiente que vive o con el que convive, es decir, cuando refiere su universo artístico a los hechos como expresión de las ideas".
Los tres tienen un aspecto común dentro de una sinceridad digna y honrada: No temen tratar los temas angustiosos, problemáticos, ulcerados de la vida social, y enjuiciarlos con franqueza. No hay divorcio en la consideración de los valores estéticos y los sociales, y más aún, el arte llena una función, sin pertenecer a la clasificación de arte comprometido del pasado, pero sí con ese honorable compromiso que se acaba de describir en la transcripción anterior.
Creo que Valdés y Urrego los poetas que hoy se presentan, realizarán una labor futura que coincidirá ampliamente con lo que se anuncia en su creación actual, en lo literario, con su correspondiente y adecuado tratamiento en la pintura independiente y atractiva de Rodríguez Amaya.
Pero, además de la calidad intrínseca de su obra, que la hace merecedora de estudio y comprensión, no debe olvidarse que ella es traducción del pensamiento, de la inquietud de una juventud que vive hondamente los problemas de su mundo presente y futuro.
Pedro Gómez Valderrama

Donde se posan mis ojos se posa el hombre
Donde poso mis ojos, se posa el hombre
y abre de inmediato sus gestiones heliotrópicas.
Si miro arriba, arriba nace un hombre,
si atrás, me persigue la Historia,
si adelante, miro con placer al visionario,
al profeta, al precursor, al loco heroico.
Donde impongo las manos,
allí se impone el hombre con su tropa.
Si camino la bota, si persigo, si descubro,
el hombre llega instantáneamente
y reside con precisión en mis actos.

También cuando llego y moro en la mujer,
ella me despide a mí, recibe al hombre.
De manera que en el lugar
donde mi corazón se cierna
o que mi pecho se apropie
o que mi pubis atraviese,
se inmiscuye el hombre,
lanza sus lazos de nylon,
sus manos de robot,
sus gérmenes electrónicos y radiantes
para reinar en mi tarea
y dominar mi gesto animal avasallante.

Elegía metropolitana
De ir al lavamanos me daba la tristeza,
lo mismo por montarme en el avión,
por caminar al atardecer con mi gabán,
por salir de cine el último me daba la tristeza ,
al sentir ese aire pesado de risas y tensiones
que comienza a caer como un rescoldo
de oportunidades canceladas o perdidas.
Me ungía de sociedad, me bañaba
con un jabón bien anunciado,
asistía con asiduidad al certamen,
al concurso, a los salones y funciones,
pero cada vez me repetía más hondo
en esa tristeza metropolitana de las siete
de la noche sin saber a dónde ir.
Y si miraba los anuncios de neón
me parecía que anunciaban mi tristeza,
si observaba solamente sus guiños
era como presenciar en un cine
mi propio llanto callejero y emboscado.
Entonces me paraba en una esquina
y sentía a mi alrededor cómo se desenvolvía
el mundo de la principal avenida,
cómo iba la gente como piedras de molino
moliéndose unos a otros en los andenes atestados,
dejando un caldo de fricciones a su paso,
un lento caldo de piñones que se pulen,
una sopa negra de sudores exprimidos
y de prisas exprimidas y de cansancios populares.
Lo que me hacía sentir que la gente y yo
éramos ya muy lejanos, ni siquiera semejantes,
y que la tristeza de las multitudes es una herencia,
un microbio abstracto que se prende en la calle.

Igor Iván Valdés
Si vienes hacia mí
Si vienes hacia mí esconde los puños.
Frente a mi espejo, uno que se me parece
monopoliza el espacio
mientras respira.
Los ojos bifurcados, disidiendo,
en la mirada, los minutos,
paralelo sin ser yo mismo,
se aproxima y habla.
Si vienes hacia mí esconde los puños.
En la calle, mi vecino,
el mendigo de ademanes leprosos,
el perro que chorrea las esquinas,
los que caminan,
el que se esconde
en la penumbra del hurto,
el que se avergüenza de sus harapos,
el que predica desde la cólera de otros,
los que vuelven la espalda,
los que pierden la vida en las ruletas,
los que depositan su miseria en cajas fuertes,
la que moldea su sexo al caminar,
la que oculta su pecado en un rosario,
la que ofrece y trueca, la que hila
el retador y los que huyen,
los que enseñan los dientes
y esconden la sonrisa,
los avaros que ríen hacia adentro,
los que callan y no oigo,
los que tiritan y no veo,
los que conozco y reconozco en el encuentro,
todos aquellos que sin sospechar presiento
y aún éste que se para frente a mi espejo
para usurparme la figura, '
todos que me han de decir lo mismo.
Si vienes hacia mí
esconde los puños.
Vuelve la mejilla, ofrécela, vuélvete
y si tienes la verdad
ocúltala, esconde los puños.
Canción sangrante
Aún más debo decir sobre la herida
que escindió a mi pueblo:
mi padre en la penumbra de la muerte,
mi madre abortando sus quejas,
mi hermano asesinándose en mí, aquella gente del ayer,
pacífica, ensombreciendo el cielo
con sus pesadillas de acero y fuego,
mi pueblo quebrantando las alianzas,
mi pueblo enterrando para siempre
su. fe, su fe desmoronada, que ya no
reconcilia mi palabra.
Mi pueblo en la queja
del puñal
y el grito del fusil,
violando la tierra
en incestuoso ademán.
Y aún más puedo decir: repudiar a mi amigo por indolente
y negarme el amor que me hace blando;
convertir en rito mi clamor
y aún más gritar
hasta quedar exhausto, seca la garganta,
las manos recortadas
y este dolor como última penitencia,
¡Y aún más! Aún más!
¡Hasta que ya no pueda más!

Gustavo Urrego Ávila
Lecturas Dominicales de El Tiempo, Bogotá, 9 de Agosto de 1970, página 4

jueves

OTRA PARTE -ACTIVIDADES

Enlace:
http://www.otraparte.org/actividades/arte/marta-bravo.html
Otraparte, marzo 12 de 2008

Archivo “Arte en Otraparte”
CONFERENCIA
Débora Arango en Otraparte
Una mirada a la mujer, a la amiga entrañable y a la artista
—Viernes 14 de Marzo - 7:00 p.m.—

“Desnudo en el Paraíso” por Débora Arango

* * *

Con la participación de Marta Elena Bravo de Hermelin, Profesora Honoraria de la Universidad de Colombia sede Medellín, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas. Investigadora en el campo de la historia y la política cultural. Miembro de la junta directiva de varias instituciones culturales, así como de diversos comités asesores. Fue integrante del Consejo Directivo del Museo de Arte Moderno de Medellín durante 21 años. Tiene varios artículos sobre la artista, incluyendo el de la publicación que se hizo en el Museo de América de Madrid con motivo de la exposición en 2005. Ha publicado además varios trabajos sobre cultura en revistas nacionales e internacionales, y tiene un libro de reciente aparición: “Itinerarios culturales 1995 - 2007 / Voces y presencias”. Es columnista del diario El Colombiano.

Se exhibirán reproducciones de sus obras en la Casa Museo Otraparte

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Exposición sobre Débora Arango

Por Marta Elena Bravo de Hermelin

El privilegio de haber gozado de la amistad y una buena cercanía con esa mujer extraordinaria que fue Débora Arango fue una oportunidad maravillosa de constatar cómo, además del gran valor artístico por lo cual buena parte de su obra se ha constituido en patrimonio que ha sido conservado y promovido por el Museo de Arte Moderno de Medellín, a la vez ella era un patrimonio vivo como ser humano. Quizá por eso, a un poco más de 2 años de su fallecimiento, he podido conservar la presencia fuerte de esa persona tierna, amable, a la vez que llena de vigor para defender lo que constituyó su más preciado valor: la libertad en la creación.

Como mujer Débora Arango además reivindicó la autonomía personal para expresar de una manera contundente el mundo que la rodeaba, pero también llena con una exquisita sensibilidad femenina que le da un toque especial a su pintura, tanto para mostrar las crueles realidades sociales y políticas, como para acercarse a lo más profundo del alma humana.

En la exposición que hace la Casa Museo Otraparte en este año cuando desde el pasado 4 de diciembre se celebra el centenario de la artista, quiero hacer referencia a un hecho especial, significativo para Débora, y que tal vez le dio una de sus más grandes satisfacciones: la exposición que se hizo en España en el Museo de América con el apoyo de los Ministerios de Cultura de Colombia y España, de la embajada nuestra en Madrid y del Museo de Arte Moderno de Medellín. Hacía 50 años su obra había sido descolgada de una exposición en la capital española, en el Instituto de Cultura Hispánica, por orden de Franco. Esto le causó un profundo dolor y siempre aspiró a que su obra se expusiera en ese país después de terminada la dictadura. De allí que fue uno de los acontecimientos más gratificantes para ella, muy poco antes de su fallecimiento. En el coloquio en Otraparte quiero hacer referencia tanto a los comentarios con que se recibió hace 50 años, cómo a lo que se suscitó en 2005.

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Débora Arango Pérez (1907 - 2005)

Ver Boletín N° 37 - Diciembre 5 de 2005

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Casa Museo Otraparte

Cra 43A N° 27A Sur - 11
Avenida Fernando González
Envigado - Colombia

Teléfonos:

276 14 15 335 25 01

Entrada libre

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POEMAS BORIS GOLD

“EL SOLDADITO
DE PLOMO”

Yo vi con asombro
sin poder creerlo,
como un soldadito
ligero se escapó,
no quería batallas
que mataran gente,
aunque ese soldado
de plomo...nació.

Él quería en cambio
que los chicos tengan,
momentos de dicha
y un buen porvenir,
en un mundo donde
los niños crecieran,
sin violencia alguna
y siempre...reír.

El buen soldadito
en un gesto heroico,
le pidió a sus pares
desaparecer al fin,
para que no existan
soldados ni tanques,
jugar a la guerra
es algo...muy ruin.
Boris Gold




Que la infancia sea
solo cosas lindas,
y en mil fantasías
salgan a volar,
hacia los confines
del gran universo,
pues DIOS en lo alto
los ha...de mirar.

Habrá solo entonces
duendes y hadas buenas,
princesas muy bellas
y un rey bailarín,
muchas calesitas
girando sin pausas,
y caballos de madera
en casitas...de aserrín.

Esta es la historia
de un soldadito,
que aunque de plomo
tenía un corazón,
prefirió la muerte
para que los chicos,
jueguen otro juegos
de paz...y de amor.















“CARTA A UNA
AMIGA”
Mi querida Etelvina:

Luego del mal trance
por el que he pasado,
hoy puedo decirte
que me siento mejor,
el transplante ha sido
de lo más exitoso,
salvo algún detalle
podría haber sido...peor.

Vos me preguntabas
en que consistían,
los elementos puestos
en la intervención,
glándula de mono
y ovario de yegua,
que salvaron mi vida
me embarga...la emoción.

Después de operarme
no se que me hicieron,
ya no soy el de antes
que era propio, un rey,
los veo y me trepo
a algún que otro árbol,
y por culpa del ovario
me siento...un poco gay.

también te confieso
que tengo problemas,
al zoo no puedo
a mi nieta llevar,
la mona exitada
me tira besitos,
y el mono cabrero
me quiere...pegar.





Hoy tengo otros gustos
como diez bananas,
me constipo todo
que le voy a hacer,
entre sueños veo
venir a mi encuentro,
a la mona chita
y a Tarzán...también.

Estoy en el trance
de ver como hago,
me crece el pelo
que es un horror,
me hice mil brushing
claritos y rulos,
la vieja me huye
y ya no hago...el amor.

Quiero por este medio
agradecerles a todos
los buenos deseos
y su preocupación,
que me den el alta
y que me la firmen,
para que no crean
que perdí...la razón.

Sin más que contqrte
te dejo Etelvina,
a pesar de todo
en mi no hay maldad,
mientras te decidas
visitarme un día,
me hago la del mono
y viva...la amistad.
Boris Gold

sábado

POR MARTHA SEPULVEDA


Imagínense ustedes un colombiano, caleño, buena gente, decidido a irse del país porque esta vaina le quedó chica, y porque no se resignó a que fueran las circunstancias las que determinaran su ruta, sino porque quería trazar su propia carta de navegación, descubrir sus propios territorios y conquistar sus propias montañas.El cuento es que este hombre, se llama John Jairo Palomino, director de la fundación Memoria Cultural en Miami, terco como el solito, echao pa´lante, gestor de hacha y machete, y marinero que contra viento y marea ha sostenido por puro amor al arte, una revista que ha causado las más diversas opiniones en el medio, y que publica periódicamente, con diferentes tópicos de la literatura, actividades de la fundación y entrevistas insólitas a los más reconocidos escritores del continente.Medio brujo, porque cuando le pone el ojo a algún autor, el tipo 15 días después se gana un premio, seis meses después lo mandan con una beca a alguna parte y se convierte en el hit literario del momento. Aunque además de todo esto, es un tímido poeta, que escribe para sí mismo, y que hace poco me dejó con la boca abierta cuando leí sus poemas inconformes, que nos tiran de las orejas y nos obligan aunque no queramos a mirar de frente éste país nuestro, esta realidad latinoamericana que a veces da vergüenza.Pues bien, con el patrocinio de la fundación Memoria Cultural comandada por John Jairo, tendremos el privilegio de recibir en Miami, uno de los autores sobresalientes de estas tierras del Señor, como es el peruano Eduardo González Viaña, autor de EL CORRIDO DE DANTE, novela premiada como la mejor del 2007 en Estados Unidos.Este invitado se presentará en Miami, en el teatro Tower el Jueves 18 de Octubre con el auspicio del Miami Dade Comunity College y su Club de Lectura, liderado por otro querido quijote cultural José O Álvarez, y el viernes 19, auspiciado por Barnes & Noble de Coral Gables, en nuestro taller de lectura del mes de Octubre, como autor invitado.González Viaña (Si quieren saber algo más de él, pueden leer mi blog de Julio 17: Los chamanes tambien escriben) es un hombre preocupado por la suerte de los inmigrantes, contestatario a veces, visionario otras, nos envía en sus Correos de Salem por Internet sus cartas, sus notas y sus denuncias para que los que no nos hayamos despertado, abramos los ojos y nos demos cuenta de la realidad tan difícil que es ser inmigrante y sus consecuencias buenas y malas, dolorosas y felices, complicadas y contradictorias.Esta pequeña nota después de tantos días de silencio obligatorio, es simplemente para darle la bienvenida a nuestro invitado, para decirle que las puertas de Miami están abiertas para él, y que gracias a Memoria Cultural, podremos recibirlo y expresarle muestro respeto y admiración por su trabajo. Y para ofrecerle a Palomino un agradecimiento comunitario, por esta oportunidad y las que sé que se fabricará con esa baraja de ases que tiene bajo la manga, por abrir ese espacio tan necesario en Miami a nuevas propuestas de Latinos que nos hacen sentir orgullosos de lo que somos y de lo que intentamos fuera de la patria.A los que me leen, les pido que los acompañen, que no los dejen solos en sus esfuerzos por conquistar espacios para construir una ruta mas ancha en el único camino que redime al hombre frente al animal: El arte.
Publicado por Marta Sepúlveda Góngora

jueves

RECOMENDADOS DEL POETA RODOLFO RAMIREZ SOTO

LOS IMPRESENTABLES
HAZ CLICK EN ESTE LINK DE LITERATURA
EL TIEMPO.COM

http://www.eltiempo.com/participacion/blogs/default/un_articulo.php?id_blog=3717838&id_recurso=400003444

POESIA DESDE ARGENTINA DE Boris Gold

Nací y vivo en Buenos Aires, tengo editados tres libros y pronto a salir el cuarto, un CD con doce poemas recitados con música de una concertista de piano y poeta y varias antologías, conjuntamente con algunos premios,escribo en la revista gráfica "Ecos" donde soy del staff.


“EN MI BARRIO...
SE DA”
Asoma su cara
redonda y grandota,
esa luna llena
sobre mi arrabal,
la cortada oscura
se viste de fiesta
y la muchachada,
se junta...a charlar.

Así era la gente
en ese, mi barrio,
destinos de pobres
y un incierto albur,
trabajo y esfuerzo
el salario magro,
y chicas suspirando
por un príncipe...azul.

Perfumadas tardes
bajo la glicina,
la rueda del mate
convoca a soñar,
la vecina buena
arrima unos dulces,
y la vida que pasa
sin mirar...atrás.




No se, pero a veces
en medio del ruido,
veo solo sombras
correr sin cesar,
con gestos huraños
dispuestos a todo,
sin saber siquiera
que van...a lograr.

Me pregunto en serio
si valió la pena,
dejar a mi barrio
por la gran ciudad,
si soy como un árbol
que se está secando,
mis hondas raíces
se quedaron...allá.

Aprendí que todo
es pura fachada,
el dinero no compra
ni amor ni amistad,
hay que ser de cuna
honesto y sincero,
en mi barrio te digo
todo eso...se da.


“EL SOLDADITO
DE PLOMO”

Yo vi con asombro
sin poder creerlo,
como un soldadito
ligero se escapó,
no quería batallas
que mataran gente,
aunque ese soldado
de plomo...nació.

Él quería en cambio
que los chicos tengan,
momentos de dicha
y un buen porvenir,
en un mundo donde
los niños crecieran,
sin violencia alguna
y siempre...reír.

El buen soldadito
en un gesto heroico,
le pidió a sus pares
desaparecer al fin,
para que no existan
soldados ni tanques,
jugar a la guerra
es algo...muy ruin.
Boris Gold




Que la infancia sea
solo cosas lindas,
y en mil fantasías
salgan a volar,
hacia los confines
del gran universo,
pues DIOS en lo alto
los ha...de mirar.

Habrá solo entonces
duendes y hadas buenas,
princesas muy bellas
y un rey bailarín,
muchas calesitas
girando sin pausas,
y caballos de madera
en casitas...de aserrín.

Esta es la historia
de un soldadito,
que aunque de plomo
tenía un corazón,
prefirió la muerte
para que los chicos,
jueguen otro juegos
de paz...y de amor.



“LA ÚLTIMA
PÁGINA”



La marchita camelia
colgando de un vaso,
nos dice que todo
cumple una función,
lo mismo que el rostro
mustio de la dama,
colgajos de vida
que el viento..llevó.

Que triste que haya
espejos al paso,
mostrando con saña
lo que hoy uno es,
una anciana apenas
que a todos molesta,
dolores y achaques
y el mundo...al revés.

Nunca lo ha pensado
que un día cualquiera,
flaquearían sus fuerzas
no serán las de ayer,
en su andar despacio
descubre con pena,
que esta película
cambió...de cartel.






En el fondo piensa
que habrá un milagro,
que sea cualquiera
la cuestión, ser feliz,
no exige grandezas
tan solo cariño,
lo daría todo
por volver...a reír.

Nadie le contesta
el tiempo tampoco,
se fue sin decirle
ni siquiera adiós,
se envolvió sumisa
en sus utopías,
hoy está tan sola
y un día...eran dos.

Que final artero
el último acto,
es una novela
que alguien escribió,
repartió a su paso
suspiros y besos,
y la última página
en blanco...quedó.
BORIS GOLD












miércoles

ENTREVISTA A RENSOND SAID

Renson Said, el enfant terrible de la crítica, confiesa: “No tengo más armas que mis propias convicciones”
Por Saúl Gómez e Isaías Romero



Hace 10 años salió Renson Said Sepúlveda de Cúcuta. Ocultos en algún lugar de su maleta, llevaba unos poemas con los que había quedado en segundo lugar en un concurso nacional de poesía, algunos periódicos arriesgados que editaba en el colegio y con los cuales denunció irregularidades en varios centros educativos de la ciudad. Estas denuncias le costaron el puesto a un rector, según supimos.

Pasados varios años, culminados sus estudios de literatura en la Universidad Javeriana , Renson Said es conferencista y especialista en la obra de Gabriel García Márquez y una de las plumas más osadas que tiene el país. Sus artículos de La Opinión se reproducen en varias páginas Web de América Latina y en revistas especializadas. Su blog en Internet (www.nuevolevitico.blogspot.com) cuenta con más de siete mil entradas, unas cien visitas por semana. Sin embargo, sus logros literarios no se limitan allí, ha sido llamado para realizar los prólogos de literatura universal de la editorial Oveja Negra, escribió el capitulo dedicado a García Márquez en la Nueva Enciclopedia Colombiana editada por el diario El Tiempo, e incluso, por paradójico que parezca, la misma Asociación de Escritores le llamó para realizar los prólogos de las Antologías de los Concursos Eduardo Cote y Jorge Gaitán Durán.

Es el columnista más atrevido que tiene el periódico La Opinión , ya que no escribe para buscar favores, ni para alabar a los políticos de turno, Renson tiene una posición ética, difícil de encontrar en estos días y desde allí lanza sus ataques, donde clava sus espinas en los lectores, esperando que sus palabras convoquen a una acción, que transformen poco a poco a la ciudad y sus adormilados habitantes. Recientemente en el marco de la Feria del Libro de Cúcuta varios asistentes le reclamaron públicamente por el silencio de su columna.



El columnista

-Usted, que es un estudioso de las relaciones entre el periodismo y la literatura, ¿en qué medida su formación literaria ha alimentado sus labores como periodista cultural y como columnista?

-La literatura me ha enseñado que una columna de prensa puede alcanzar la belleza estética de una obra de arte. Una columna, por su estructura, por su lenguaje, por el nuevo ángulo en que se enfoque, puede perdurar en el tiempo, pude vivir más allá de la anécdota que le dio origen. Mire usted las columnas del británico Paul Jhonson en The Guardian, o las de Albert Camus cuando escribía desde la resistencia, o las columnas de Héctor Rojas Herazo y García Márquez y verá que diez o veinte o cincuenta años después de haber sido escritas, tienen una asombrosa vigencia: se leen como si hubieran sido escritas esta mañana. Y eso es posible cuando el columnista tiene una profunda conciencia del arte. Hemingway decía que aprendió a escribir viendo cuadros de Cezanne. Pero también la música, la danza y la escultura ayudan a escribir una buena columna. No digo que mis columnas tengan la misma importancia de estos maestros, digo simplemente que la columna de prensa es un arte que exige disciplina y en la que no cabe ni el exhibicionismo ni la lambonería.

-Su columna, Vía Libre, se caracterizaba por hacer revelaciones y recordar hechos históricos que parecen olvidados pero que hacen parte de nuestro pasado y son causantes de la situación del país; en este caso recordamos cuando hablaba sobre Turbay Ayala, Uribe Vélez, George Bush, entre otros. ¿Qué consecuencias trae para su labor y para su humanidad atreverse a decir lo que todos saben y callan?

-La consecuencia la sabe todo el mundo. Muchos periodistas en este país han sido exiliados y asesinados por que sus escritos revelaron que algún alcalde además de corrupto tiene vínculos con bandas criminales. Muchos columnistas de opinión han sido asesinados o perseguidos porque se han atrevido llamar a las cosas por su nombre. Hace poco Hollman Morris tuvo que salir del país amenazado de muerte. Y Daniel Coronell y Carlos Lozano. En Cúcuta asesinaron al director de La Opinión , Eustorgio Colmenares, a Tirso Vélez y están amenazados Carlos Patiño y Gala Peña. La consecuencia de un trabajo honesto y responsable con la libertad de opinión es un atentado directo y criminal contra la vida del periodista. Sin embargo, pienso que el periodismo es el nivel más alto de la solidaridad humana, en ese sentido, agachar la cabeza frente a una amenaza y guardar silencio, no solo es traicionar su naturaleza, sino también es traicionar la memoria de nuestros muertos. Es duro decirlo, pero el árbol de la libertad muchas veces se tiene que regar con la sangre de nuestros mártires.

-En una columna dedicada al presidente Álvaro Uribe, usted afirma que Colombia y su clase dirigente hacen parte del catolicismo uribista confesional…

-Ah, bueno, lo que sucede es que Colombia ha sido siempre un país de derechas, con una clase política corrupta y excluyente, que no ha sabido y que probablemente no ha querido llevar al país a las puertas de la modernidad. Aquí todavía nos matamos por prejuicios políticos; aquí la gente se muere de hambre y vive en la miseria pero en época de elecciones los políticos les llevan las urnas a los basureros para que voten. Hay zonas del país donde la gente vive en la época de las cavernas, sin luz y sin agua, cocinando con leña. Y eso es así porque a la dirigencia de este país lo único que le importa es conservar sus privilegios. Y el gobierno de Uribe, que se parece mucho al gobierno de Turbay Ayala y aún más al de Mariano Ospina Pérez, ha logrado una alianza criminal entre la derecha armada, la iglesia católica y unos cuantos propietarios que han sumido en la pobreza y en un mar de sangre a miles de colombianos. La alianza de la iglesia con los paramilitares se explica por el hecho de que los paramilitares combaten a una guerrilla comunista y atea que de alguna manera representa una amenaza para la fe cristiana. Pero todo esto viene orquestado desde arriba, desde un presidente que se cree enviado de Dios, que se cree un salvador y un Mesías. Y es probable que lo sea, pero no de los pobres ni de los desplazados, sino de la clase política.

El periodista

- Usted ha entrevistado a muchos escritores de la talla de José Saramago, García Marquéz, Ernesto Cardenal, Antonio Caballero, Gay Talese por sólo mencionar algunos. Frente a un trabajo periodístico como éste qué recuerdos agradables quedan…

-Pues, mire, el género de la entrevista me ha servido para conocer a la gente que yo admiro. Personalmente no me gusta la entrevista desde el punto de vista del trabajo: desgrabar, editar, titular, en fin. Soy muy perezoso para eso. Sólo hago entrevistas cuando me encuentro con un escritor cuyos libros me han gustado y decido entonces buscarlo para hablar de literatura. Eso explica que tenga muchas entrevistas que no he publicado todavía: con Héctor Rojas Herazo, Leandro Díaz o Antonio Caballero. Pero tampoco es que estén completamente inéditas, porque muchas de ellas las he convertido en artículos.

-Qué entrevistas le faltan… cuáles se le dañaron en el camino.

-Muchas. Un día me encontré en una calle de Bogotá con Gustavo Ibarra Merlano, el hombre que más sabía de griego en Colombia y el que había corregido La Hojarasca , de García Márquez. Yo le dije que quería entrevistarlo y él me invitó a que hiciéramos la entrevista ahí mismo, en un café de la séptima. Pero era viernes, cinco de la tarde y la rumba estallaba en las tabernas. Le propuse, entonces, que dejáramos la entrevista para el lunes siguiente y así yo tendría suficiente tiempo para pensar. El maestro Gustavo estuvo de acuerdo y cuando llegó el lunes leí en la prensa muy temprano que Gustavo Ibarra Merlano había muerto ese fin de semana. Algo parecido me sucedió con Eligio García Márquez y Zapata Olivella. Aprendí que en el periodismo las cosas no hay que dejarlas para mañana porque mañana no existe. Y con respecto a su otra pregunta, me gustaría entrevistar a Concha Buika, que no es escritora, sino cantante de jazz, y combina ritmos del flamenco y de las bulerías en una voz que no es de este mundo. Además es dueña de una belleza inverosímil.

El critico Literario

-Usted es un buen lector de poesía, y ha escrito sobre poetas de la talla de Montale, Eliot, Rilke, Cardenal, entre otros, esto ha ayudado a la formación de jóvenes escritores, en nuestra ciudad y en otras oportunidades ha participado en talleres de formación y mantiene correspondencia con varios autores jóvenes. ¿Cuál considera que es la causa de que la actual poesía nortesantandereana, con contadas excepciones, no tenga relevancia a nivel nacional?

-Lo primero que he notado en los jóvenes poetas de Cúcuta es un afán por publicar. Y escriben de prisa, sin las lecturas necesarias, sin la disciplina y la reflexión que conlleva el oficio poético. Y viven preocupados por ganarse el concurso literario, por figurar en el periódico, y en los cócteles. Y usted sabe muy bien que la poesía es un trabajo arduo y paciente. No todos los días se escribe un buen poema. Por eso hay que tener muy claro si lo que importa es la poesía o la publicación. Tal vez hacen falta modelos, salir de la anquilosada influencia de Cote y Gaitán, y con esto me refiero a que hay que superarlos mirando hacia otros lados. Hay un poeta argentino llamado Jorge Boccanera que me parece extraordinario porque usa un lenguaje contenido y preciso en un mundo dominado por la incontinencia verbal.

-Sabemos que usted fue demandado por el abogado penalista Pablo Chacón Medina por hacer una fuerte crítica a su obra poética. Cómo va el proceso y qué consecuencias trae para los pocos críticos literarios que tiene la ciudad, que los escritores no permitan el libre ejercicio de la crítica.

-Mire, la verdad yo he estado muy ocupado y no he tenido cabeza para esto. Ahí está mi abogado que trata de buscar una solución. Pero le puedo decir que esta demanda se analiza desde dos puntos de vista: primero, que Colombia sigue siendo un país de leguleyos que quieren llevar todos los problemas, incluso los académicos y poéticos, a un plano jurídico. Y segundo, que Chacón Medina no ha sido honesto consigo mismo cuando en sus columnas predica la libertad de expresión y se autodenomina humanista, pero al mismo tiempo da muestras de intolerancia y ceguera intelectual. Lo que hace Chacón Medina es peligrosísimo para la libertad de opinión y la libertad crítica. Incluso es peligroso para él mismo y no se ha dado cuenta.

-Por qué asegura que es peligroso para Chacón si fue él quien interpuso la demanda.

-Porque yo he leído sus columnas y muchas de ellas son todo eso que él me endilga: injuriosas, insolentes y menoscaban el patrimonio moral de las personas. Mire, aquí tengo una columna de Chacón Medina publicada en La Opinión en el año 2003 contra el presidente de Venezuela Hugo Chávez. Aquí dice que “Chávez es un payaso con ínfulas de ser la reencarnación del máximo prócer de América”. También dice que es “un papagayo de colores rechinantes”, que tiene una “verborrea de vulgar hojarasca”. Y lo trata de “Bolívar de plomo” y “vulgar imitador” de Bolívar. Y hasta donde yo sé el Consulado de Venezuela no lo ha demandado por injuria y calumnia. Chacón Medina tendrá sus motivos para asegurar que Hugo Chávez es un completo payaso, así como yo tengo los míos para pensar que él es un mal poeta.



-Sabemos que Chacón Medina pide una suma de 500 millones de pesos por indemnización ya que su columna le causó daños personales. Sería la primera vez en la historia que un crítico es tratado de esta manera al referirse netamente a una obra literaria, ¿existe la posibilidad de que Renson Said haya pretendido un daño moral y profundo en la persona del respetado penalista?

-Estoy de acuerdo con el primer razonamiento de su pregunta: es la primera vez en Colombia que sucede algo semejante. Pero, ¿daño moral? Pablo Chacón lo que quiere es plata. Pero la cosa va más allá: él tuvo la oportunidad de contraargumentar desde la tribuna de su columna, y si no lo hizo es porque sabe muy bien que yo tengo la razón. Lo que pasa es que me está usando como chivo expiatorio para demostrarle a sus clientes que todavía tiene poder. Y me elige a mí como blanco porque sabe que yo no tengo más armas que mis propias convicciones. Jamás he injuriado a nadie, ni le dicho a nadie que es un vulgar payaso, como Chacón ha dicho de Hugo Chávez.

INVITACION MILCIADES AREVALO

Corporacion sociedad de la Imaginacion invita a los editores,
impresores, escritores y poetas colombianos a participar en la Feria
Internacional del Libro de Bogota a realizarse del 23 de abril al 5
de mayo y pone a su servicio el Stand de SOCIEDAD DE LA IMAGINACION
Autoires-Editores, para la exhibicion y venta de libros y revistas de
literatura. Se recibiran maximo 5 libros, de acuerdo a las
condiciones establecidas por la Càmara del Libro.
Cualquier informacion sirvanse solicitarla a: Milciades Arèvalo.
Carrera 3 No. 10-89 La Candelaria- Bogotà. Cel No. 312-376-8380.

Cordialmente, Milciades Arevalo
Representante Legal.